Yappur VII (Dragonstar)

Yappur VII

La destrucción del sexto planeta del mismo sistema desestabilizó las órbitas planetarias hace mucho tiempo.

Ahora da vueltas alrededor de la estrella principal, con una órbita inestable, rumbo al cataclismo final. El mundo se encuentra  al borde del colapso, pues su órbita se ha desplazado y la moribunda estrella alrededor de la cual gira, empieza a atraerlo hacia su seno.

Enormes grietas quiebran su torturada superficie sobre la cual se desencadenó el apocalipsis hace décadas Campos de gravedad inestables, erráticas emanaciones electromagnéticas y campos de asteroides, formados por parte del manto solidificado que salió despedido al espacio, son algunas de sus peculiaridades.

El lugar que una vez fuera el hogar de toda una civilización, ahora es una inmensa tumba en más de un sentido..

Incluso los exploradores orcos evitan el lugar, siendo considerado un sitio peligroso y no productivo. Se cuenta que el Gran Khan Orco Nugklarest XVIII ha decretado la prohibición de viajar al lugar bajo pena de muerte y destierro espiritual, así que el lugar está desierto, o casi, pues una pequeña nave de desembarco ha descendido a su superficie con un equipo de exploradores a bordo.

Buscan respuestas en el tortuoso pasado de Yappur VII, respuestas que podrían no llegar a encontrar si el mundo prosigue su camino de aniquilación. Tan sólo es cuestión de tiempo que el planeta se colapse.

Y tiempo es precisamente lo que no tienen…

Nos vemos en Dragonstar.

2 opiniones en “Yappur VII (Dragonstar)”

  1. Soy Draal, miembro y khan de la tribu Gris. Mi padre era el señor de uno de los mundos orcos fronterizos y controlaba con puño de hierro pero con total justicia a su gente. Nuestra tribu tiene una larga tradición e historias propias: mi abuelo, el gran Raar, como líder espiritual y político, comenzó un movimiento reformista que dio a nuestro mundo una serie de ventajas. Creó el sistema de las dos castas: los ciudadanos y los siervos. Por fin los que no podían o no querían luchar podían tener su lugar entre nosotros. Los siervos eligen no luchar, así que no son ciudadanos de pleno derecho, no pueden ocupar cargos importantes y quedan al margen de todo. Si un señor ataca a otro evitara en lo posible dañar a los siervos, estos no participaran en ninguno de los dos bandos, seguirán siendo los trabajadores del vencedor.
    Cuentan los documentales y las historias que fue un proceso de transición difícil, como todos los grandes señores vasallos se opusieron a Raar y como este los derroto uno a uno, Sus cabezas aun se conservan criogenizadas en el salón de los nobles. También había un proceso en marcha, esto me lo conto mi padre en secreto, mediante carteles, memes, ciertas películas del cine, etc,… para que el sistema de castas fuera asentándose.
    El abuelo no estaba loco. Nuestra roca cenagosa y pútrida pronto fue el planeta donde los intelectuales orcos acudían a refugiarse: científicos, matemáticos, filósofos (estos son unos inútiles, pero dar asilo a varios de ellos mejoro nuestra relación con la confederación). Como los súbditos no se ganan la vida en la guerra, tienen que demostrar su valía a alguien o ingeniarse una forma de subsistir. Nuestro planeta tenía una peculiaridad: artesanos, industriales, expertos en I+D,…
    Mi padre continuó la labor del suyo. Asesorado por sociólogos e historiadores de la confederación estaba implementando la figura del guerrero como defensor de los siervos, inspirado en novelas humanas de caballería y samuráis.
    Yo me crie en ese ambiente: las películas, música, carteles y otros materiales que nuestro ministro de memes vertía sobre la sociedad también me afectaban. Valientes guerreros que defienden a muerte el planeta con honor y gloria empleando armas y vehículos que un siervo arreglaba gracias a su gran talento.
    Desde la infancia tuve un profesor de lucha, combate, atletismo,… a la vez que era tutorizado por un sacerdote del Segador.
    ***
    Al ser el tercer de los cinco hijos varones de mi padre, no estaba destinado al trono. Podría haberme unido al clero, pero preferí la carrera militar. Cuando el primogénito manifestó que no creía en el sistema de castas, murió por la enfermedad del príncipe. Este movimiento inicio una serie de accidentes en la casa de mi padre. Una atractiva orca que me había llevado a mis aposentos resulto ser una asesina enviada por mi otro hermano mayor. Lo habría matado yo mismo, pero mi hermanito pequeño se estrenó matándolo de un disparo en el pecho, con tan mala suerte que lo hizo delante de una cámara de seguridad, lo cual me convirtió en el hermano mayor y me dejo en la posición perfecta para retarlo a duelo y satisfacer la afrenta del asesinato de un príncipe.
    En la cámara de los nobles nos batimos en duelo a manos desnudas. Pese a sacarle más de siete años y él ser un crio demostró estar a la altura, falto el canto de un látigo drow. Pero finalmente logre estrangularlo en un fratricidio legal y moralmente justificado. Las leyes me permitían perdonarle la vida si se rendía, pero decidí no hacerlo, presa de la adrenalina y una sed de sangre que me acompaña desde entonces. Fue al rendirme a esa oscura crueldad y regodeo en mi propio poder cuando unas hebras de adn dracónico que flotan por algunos ilustres miembros de mi familia se activaron. Mi piel se escamo en un efecto intuitivo que desde entonces he practicado hasta dominar (el hechizo armadura). Sujetar a mi hermano por el cuello golpeando su cabeza contra el suelo mientras rugía y mi piel se escamaba como hacia la del fundador de nuestra dinastía me valió un rápido apoyo de los nobles. Mi último hermano decidió unirse al clero.
    ***
    A raíz de estos acontecimientos pase a ocupar el puesto de heredero. Acudía a las reuniones del consejo y se puso más énfasis en mi educación. Pase así varios meses escuchando a los asesores subir el tono de histeria conforme el autoproclamado khan de khanes Nugklarest XVIII unía nuestra raza bajo su yugo.
    En nuestro planeta teníamos un movimiento ideológico: los obstinados, formado por descendientes y afines de los viejos nobles cuyas cabezas estaban criogenizadas en la sala de los nobles, gente de ideas muy conservadores o inmigrantes de otros planetas orcos que no veían con buenos ojos nuestro estilo de vida. Estos obstinados eran partidarios de la invasión del usurpador para poner fin al sistema de castas.
    ***
    Los acontecimientos se precipitaron el año pasado, cuando en representación de nuestro planeta acudí a la confederación. “Una oportunidad de ver como hacen las cosas en otros sitios” me dijo mi padre. Obviamente yo iba a hacer de bonito: ropa de gala, espada familiar y fotos junto a varios delegados de la confederación. Lo que sea que fuera a tratarse allí lo gestionaba un grupo de mercaderes, orquestados por el ministro de la moneda. Mientras yo me reunía con algunos senadores, ellos cenaban con empresarios “el verdadero poder de la confederación”. Poco me importaba a mí todos esos asuntos en aquel momento. Estaba en mi suitte viendo en el “canal Orco” de Draconis Prime una reposición de Gremny Jill, quien armado con una moto sierra persigue a los amantes de las mujeres de su harem mientras estas corren ligeras de ropa tras él armadas con diversos utensilios punzantes para evitar que los alcance. Todo amenizado con una musiquilla cutre y repetitiva.
    El programa se interrumpe por un noticiario de emergencia: La flota del usurpador Nugklarest ha cercado la estrella de Mundo Gris. Las imágenes son traídas por un carguero que estaba en la cuenta atrás para activar el starter cuando aparecieron las naves enemigas en la otra punta del sistema solar. Las cadenas informativas empiezan a especular (las que se dignan a hacerlo, claro, entre ellas el canal orco. Para otras el peinado que lucirá no se qué princesa de un tal alderaan en su discurso de investidura es más importante) Asi explote tu planeta, pequeña zorra pienso mientras recorro la parrilla en busca de más noticias.
    Finalmente llega la primera nave refugiada con noticias e imágenes. Bombas de hidrogeno detonando en la capital. La facción de los obstinados han tomado las armas y el control de algunas zonas apoyando al usurpador que aun no ha desplegado ni un solo soldado en la superficie. Me pongo la armadura y voy a salir de mi habitación. Delante de la puerta está nuestro ministro de economía, mi antiguo profesor de matemáticas y jefe de esta delegación.
    -No te dejare ir
    -Tengo que ir, le gruño
    -Es tarde y tu solo no vas a cambiar las tornas, si nos quedamos aquí podemos conseguir apoyos y aliados. He llamado a…
    -Aparta siervo, empujo al anciano orco con todas mis fuerzas, dándole un buen golpe…
    Pero cuando voy a salir de mi cuarto él ya está de nuevo interpuesto en mi camino, con la nariz sangrando y visiblemente mareado. Cuando le voy a arrear por segunda vez, me doy cuenta de que estoy golpeando a un miembro de la casta pacifica, olvidando el legado de mi familia y que este está jugándose el tipo por hacerme ver lo obvio: Ni aunque hubiese tomado una nave en el segundo uno habría llegado a tiempo para hacer nada. Es muy tarde, me derrumbo. Si pensáis que cayendo al suelo de rodillas y llorando hasta que mi amigo caiga a mi lado y me abrazase es que no conocéis la mente orca. Mi viejo mentor si que la conoce, me dejó solo mientras yo entraba en Gar’mak que podríamos traducir como “angustia” pero no tiene nada que ver. La Frustación de acumular toda la ira y agresividad que el cerebro orco puede procesar y descubrir que no hay sobre quien descargarla porque el culpable está lejos o no existe. Se procesa rompiendo, golpeando, pateando y en general arremetiendo contra todo, hasta que caes rendido de cansancio o incapacitado por las autolesiones. Es la catarsis mas purificadora que puede experimentar mi raza y los minutos posteriores los momentos donde más razonable y sereno puedes estar.
    Podeis ver lo ocurrido en ddd.dracorazonis.zul/reportajes/los-principes-orcos-destrozan-habitaciones-de-hotel-mejor-que-estrellas-de-neropunkhardrock

    En próximas entregas de mis memorias os contare el fracaso de las negociaciones con la confederación, como se formo un barrio de refugiados Grey town en Draconis Prime y como termine trabajando para un capitan gnomo que usaba un cinturón elevador para sentirse más alto que los demás en una expedición al moribundo mundo Yappur VII

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