La barbarie y la decadencia parecen haberse adueñado de nuestra querida ciudad en estos aciagos días, que todavía lucha por recuperar la normalidad. Sin ir más lejos, ayer la policía tuvo que imponer orden en medio del tumulto organizado al intentar la multitud linchar a un grupo de rateros que estaban asaltando las casas evacuadas tras el incendio que asolo el centro de la ciudad alrededor de las ruinas de la Backlund Mining Inc.
Sin embargo, parece ser que las desgracias no vienen juntas por casualidad, tal y como le ha sucedido a nuestro ilustre conciudadano y pilar de nuestra comunidad, pues han llegado hasta nuestra redacción todo tipo de rumores y algunas pruebas documentales de que Backlund no era trigo limpio y que estuvo gastando enormes cantidades de dinero en ciertos pagos poco claros a un misterioso grupo de mercenarios para que llevaran a cabo algunas sospechosas actividades en algunas ciudades de la Costa Este.
No se pierdan esto y mucho más en el próximo monográfico que el Denver Tribune pondrá mañana a su disposición.
J.Waterston, Denver Tribune.
Nos vemos en Deadlands…